Bajo la pregunta planteada por la UNESCO en una conferencia: ¿Qué significa formar un profesional competente, responsable y comprometido con el desarrollo social?
A manera de respuesta se indica que significa que a parte de tener sólidos conocimientos y las habilidades que permiten desarrollarse de forma exitosa en su profesión, es capaz de ampliar sus conocimientos tanto integrales como humanos hacia un entendimiento con respecto al estudiante como un objeto de formación profesional a la de su propio sujeto de formación profesional.
A partir de esa respuesta se pueden generar muchas preguntas que van relacionadas a la capacidad que tienen los docentes de cumplir con esa tarea. Es así que independientemente de que la comprensión de la educación como factor condicionante del desarrollo humano, la educación está presente desde el pensamiento pedagógico pre-científico, en el desarrollo de la pedagogía como ciencia, por lo cual se observan distintos enfoques o tendencias que abordan de manera diferente la educación del ser humano.
Uno de estos enfoques es la pedagogía tradicional como tendencia del pensamiento pedagógico con el surgimiento de la escuela como institución, los contenidos de enseñanza lo constituyen los conocimientos y valores acumulados por la humanidad y transmitidos por el maestro como verdades absolutas desvinculadas del contexto social e histórico en el que vive el alumno. El método de enseñanza es eminentemente expositivo, la evaluación del aprendizaje es reproductiva, centrada en la calificación del resultado, la relación profesor-alumno es autoritaria, se fundamenta en la concepción del alumno como receptor de información, como objeto del conocimiento.
Sin embargo este enfoque tradicional no puede propiciar la formación del hombre que hoy demanda la sociedad, reflexivo, crítico, independiente, flexible, creativo y autónomo, que logre convertirse en sujeto de su desarrollo personal y profesional.
Otro enfoque es el que brinda la Escuela Nueva mediante la pedagogía operativa de J. Piaget, que dio origen a los enfoques constructivistas que centran la atención en los mecanismos psicológicos del aprendizaje; la pedagogía no directiva de C. Rogers, que aboga por el reconocimiento del estudiante como persona que aprende; la pedagogía liberadora de P. Freire, que defiende la educación dialógica, participativa y el carácter problematizador y comprometido de la enseñanza con el contexto socio histórico en que tiene lugar; el enfoque histórico-cultural de L.S. Vigotsky, que enfatiza el carácter desarrollador de la enseñanza y la función orientadora del profesor en el diseño de situaciones sociales de aprendizaje que conducen al estudiante a su crecimiento como ser humano.
Estas tendencias, entre otras, intentan la búsqueda de una explicación científica a la educación del hombre que permita comprender su formación y desarrollo como sujeto de la vida social. caracterizandose por la lucha contra el dogmatismo en la enseñanza y el aprendizaje memorístico, y se dirige al rescate del alumno como sujeto de aprendizaje y al reconocimiento de sus potencialidades creativas basado en la aceptación, el reconocimiento y el respeto mutuo en las relaciones profesor-alumno.
Sin embargo el desarrollo pleno del hombre no es posible en una enseñanza que privilegia la estimulación de las capacidades intelectuales.
Al no poder realizar el objetivo fundamental de la educación en las anteriores escuelas nos lleva a preguntarnos ¿Cómo concebir el proceso de enseñanza-aprendizaje con el rol del profesor y el estudiante en una escuela que propicie el desarrollo pleno del hombre?
Para poder responder a esta pregunta es necesario saber que el aprendizaje ha de concebirse como el proceso de construcción
La enseñanza ha de ser concebida como el proceso de orientación del aprendizaje por parte del profesor hacia el estudiante, esta concepción de enseñanza reconoce al profesor como un orientador del estudiante y no asi como en las escuelas tradicionales y de la edad media.
El profesor orientador del aprendizaje es un guía que conduce al estudiante por el camino del saber sin imposiciones, pero con la autoridad suficiente que emana de su experiencia.
Ser un docente universitario competente desde una concepción humanista de la educación significa no sólo ser un conocedor de la ciencia que explica (física, matemáticas), sino también de los contenidos teóricos y metodológicos de la psicología y la pedagogía contemporáneas que lo capacite para diseñar en sus disciplinas un proceso de enseñanza-aprendizaje que potencie el desarrollo de la personalidad del estudiante.
Bibliografía.
Aranda Manrique, Pablo (2011) La profesionalidad del docente universitario desde una perspectiva humanista de la educación
Bibliografía.
Aranda Manrique, Pablo (2011) La profesionalidad del docente universitario desde una perspectiva humanista de la educación

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